Retazos de claroscuro y ademanes de alba,
besos que curan las cruentas heridas talladas
en los resquicios más recónditos del alma,
besos y susurros que te siguen de mañana…
Brazos abiertos a los cielos como cunas,
almas tendidas al amor como una pradera,
sueños que rompen misterios y runas
cálidos, fuertes y vibrantes como madera…
Así pasan los días y los siglos atenuando,
los demonios de antaño y los frutos secos,
así pasan los días jovialmente observando,
como las sequías en oasis se transforman,
como los campos dejan surcos y ecos,
de quienes, con besos y amándose, se aman…
miércoles, 2 de febrero de 2011
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