Dormido en colinas impávidas y gélidas,
prófugo bizarro de mis propias manos,
caminante errante de los astros y las tierras,
profundo sueño alcance durante cientos de años...
Y luego, como la magia que se desborda,
como el cantar del sinsonte, dorado trino,
colmada de estrellas, jazmines y rosas,
en una noche al azar a mí tu mano vino...
Y pues, qué dirían los ascetas y los locos,
qué dirán los historiadores y los trovadores
que por el mundo pasan cantando amores:
amores habrán pero como el nuestro pocos,
porque dos que se buscaron durante siglos,
aunando manos y besos, siguen mutuo destino...
domingo, 23 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario