jueves, 23 de diciembre de 2010

Benevolencia cósmica...

Sobre mí las sombras, los avernos y las llamas,
sobre mí las cadenas que me pusieron los siglos,
las amordazadas esperanzas hechas girones e hilos,
las capas de escarcha y renegridas carcasas…

Pero siempre sabe llegar el alba a quién la espera,
como un racimo de uvas frescas y radiantes,
como un canto de ensueño para los oídos amantes,
como una gota de lluvia en la garganta reseca…

Así emerges del asombro como ensueño mítico,
halada hacia mis campos por un dragón en delirio
que con voz ácida cantaba hermosos y dolientes trinos…

Así antepuesta a mis ojos, sigo recordando la copa,
que levanté mirándote en esa “noche de bodas”
y a los días me hizo esclavo de los besos de tu boca…

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