martes, 16 de noviembre de 2010

Premortem...

Anochece. Las aureas espumas celestes empiezan a teñir el manto de un tono ultramaro a el impresionante vacío nocturno. La luna menguante se posa sobre el plano y las estrellas salen a juguetear con ella, distantes pero conspiradoras, conversan de las distantes vidas de los distantes planetas.
Hoy he decidido sentarme junto a ellas, buscar entre mi noche propia un impaz sereno donde convocar sus cantos.
Así, me deslizo por la noche, como un cigarro consumiéndose.

No hay comentarios: