miércoles, 29 de septiembre de 2010

Prefacio de las profecias…

Para mí se durmieron las palabras
en los ecos de los besos mal nacidos.
Para mí se lapidaron las angustias
en las fosas los ojos conocidos.
Para mí se quemaron las auroras
en las manos los niños desnutridos.
Para mí que escondieron los susurros
en las bocas que venden las quimeras…
Para mí faltó la palanca en la puerta
de aquel embustero que vendió lo ajeno.
Para mí faltó el yugo sobre el cuello
de señor de corbata que sirve yugos y
cobra honorarios a cambio de desconsuelos…
Para mí faltó la bala en la mañana
apuntando al sol que quema lomos en la zafra,
para mí faltó el sol para el cobrador en su ingenio…
Para mí se cayeron las caretas de los dioses,
de los imperios, los colonos y los electos…
Para mí no hay más que decir que lo dicho,
mas tanto por hacer y cambiar que la pluma
me mira a los ojos como encabronada
pidiéndole a mis manos que busquen manos,
que gusten y sepan cambiar las cosas,
que gusten y sepan evangelizar la nueva palabra.

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