Tras un corte de miradas negras y alargadas
cruzadas con la Muerte, la noche y la bruma,
con cierta tristeza mezquina clavada en el alma,
escribo, quizá, los últimos versos de madrugada.
Borracho de sueño decaigo hoy, ayer o mañana,
entre inciensos quemados y velas apagadas,
entre las vacilantes flamas de los inmenso
y una soledad que cala en las entrañas…
* * * * * *
Borracho de sueño decaigo
en el sueño triunfal de la Muerte.
Laxo entre alegrías y penas
declino mi cabeza hacia el suelo.
El silencio colma esta noche
sonora de quejidos de perros.
Divago entre luces negras y sombras,
declino mi cabeza hacia el suelo.
El abismo de la Vida se finiquita.
Borracho de sueño decaigo.
Hay olores de sándalo y rosas
que explosionan al final del trecho.
El sudario de las Parcas está hecho,
declino mi cabeza hacia el suelo
y observo la fosa a mis pies tendida,
borracho de sueño decaigo.
El vino es agua sucia. La ácida
y salobre salmuera es hoy alimento.
Mis venas se abren voluptuosas.
¿Quién portará mañana mi libro
de cantos amargos por este mundo artero?
¿Quién lloverá de nuevo en Primavera?
¿Quién soplará en el otoño? ¿Quién
se dignará a dar un respiro tísico
entre las sombras claras de lo incierto?
La bruma se posa como un muro
ante los lazarillos negros de mi ojos
blancos y traslúcidos de miedo y sueño.
La bruma, (¡Oh muralla indescriptible!,
¡oh calvario eterno de mis sombras claras!,
¡nubes indómitas hijas de los destierros
funestos de las Musas, las Diosas y las Hadas!)…
La bruma –repito– se tiende cual marea roja
de sangre yerma y aglutinada,
y borra todos los nortes y las coordenadas.
Borracho de sueño decaigo solo
y apuesto mi oro contra su barro…
hoy sus tiestos húmedos de sangre,
de sangre yerma y aglutinada,
vale más que cualquier sol del Cosmos:
con ellos se edificará mi última morada.
Voluptuoso, como fruta madura y arrojada,
declino mi cabeza hacia el suelo
aprontando mis sienes contra la almohada.
Borracho y solo, decaigo de sueño,
añorando tan solo no despertar mañana…
o que el sueño no me venza furibundo
en esta triste y desahuciada madrugada…