
Son tan hermosas las noches de estos días. La bruma se tiende como una inmensa frasada sobre todos los edificios. Petrificando los pasos errantes, invitando al sueño y al silencio.Son noches dulces de esas en las que sólo deseas abrazar a un congénere y recodarle lo amoroso que es el calor de otro cuerpo y, ya tendidos en el abrazo, nos atrevemos a dejar caer las máscaras.
Las sombras dulces que invitan al sueño, los abrazos y al silencio, nos obligan a buscar venadentro, formas arcana encerradas en nuestros propios miedos. Se debe encontrar combustible para el alma, sueños para el cuerpo y por sobre todo un lecho dulce que te acoja con manos generosas y apacibles.
Es en estas noches de inverno tropical que uno plantea la impotencia de la soledad y la bruma viene a llenar la ausencia.Así que la bruma nos abraza y nos purifica como la lluvia, nos da un impaz para respirar profundo y sentir que la noche es amorosa.
Quizá simplemente son deseos absurdos de encontrar entre las formas de la bruma una mano de mujer abierta al sueño de la vida, quizá una manera de mantenerme despierto en este mundo tan bizarro, mas a fin de cuentas eso no cambia que ame abiertamente a La Bruma...
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