El amor es una invitación al dolor.
Besar es ayudar a apresurar las lágrimas.
Las caricias se tornan látigos en la ausencia.
El infierno es un sueño al recordar el amor perdido.
Y sientes como las llamas se transforman en
las palmas de las manos de quién,
sin pediros permiso, te robó el alma,
de aquel ser selecto, aquel ser amado.
Y sientes tus espaldas, tu pecho, tu cuerpo,
y lloras y ríes, y cantas y gritas, lloras,
cuando las oleadas de recuerdo inundan tu frente.
¡¿Y qué te importa el resto de enorme mundo,
si en este ligero espacio no sientes su cuerpo?!
y sientes que tu cuello se carcome recordando sus besos,
y sientes como si su lengua te surcara,
como gubia la madera, como buril el cuero.
Y tu boca se hace agua al pensar en el manjar
que para ti fue una noche su cuello, sus senos, su piel,
y te torturan los ojos al imaginarla así, desnuda,
y ríes y lloras, y gritas y cantas, lloras…
y mientras tu cara se inunda de lágrimas,
compruebas lo dolorosamente bello y cierto:
"El amor es una invitación al dolor…
Besar es ayudar a apresurar las lágrimas…
Las caricias se tornan látigos en la ausencia…
El infierno es un sueño al recordar el amor perdido…"
y lloras y ríes, y cantas y gritas, lloras,
y tienes que admitirlo, aunque te duela…
sábado, 28 de julio de 2007
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