irá mi alma esta noche,
los que aún me recuerdan
no sabrán más de mí.
¿Cuánto desespero pudieron
soportar estas dos manos?
Quizá mucho, quizá poco,
quizá simplemente el necesario…
Cuando volvieron las alondras
a cantar su dulce trino
a las puertas de vecino,
sin recordar que yo también
soy adicto a su bello canto,
supe de nuevo la verdad
que quise ocultar entre dudas,
esta almohada llena de púas
me seguirá atormentando
hasta que por fin dure el canto
del llamado de Thánatos
suficiente para que mi saga
corra presurosa a su encuentro.
Sólo espero que con eso
la muerte depare paz y quietud,
y una vez posado en el ataúd
tendido de mis propios huesos,
no haya dios o mujer presente
que tenga la osadía de tocar el laúd,
y pedirme presuroso o amorosa
que levante de entre los muertos.
¡Buscadle un sable a mis manos,
dadme una daga de filo violento,
dadme un beso de madre cobra,
una caricia de tigre en la garganta,
dadme un pasaje al abismo,
un candil entre la pólvora,
dadme algo realmente humano
para cazar al animal mío,
para estrangularle lentamente
toda hipótesis de felicidad.
Dadme una realidad bizarra,
dadme otra esperanza muerta,
otro beso oloroso a navajas
y dejadme la herida abierta.!
Pero no me deis soles opacos,
ni más viñas de amargas uvas,
ni caricias sinceras menguadas,
ni palabras dulces pasajeras
pues deseo una muerte limpia,
una simple muerte calma,
sin llanto de dolor sentido,
simplemente un sueño
largo, profundo, tendido…
¡Hasta aquí llegará mi ruta,
dioses del imponente olvido,
hasta aquí llegará mi rastro,
mi rastro negro y sombrío.!
Quizá mañana recordarán
esta pobre bestia cansada
de encontrar solamente
amadas diosas imposibles:
princesas heladas por miedos
confinado sus sueños bellos
a una cárcel de monedas
a una tumba de recuerdos;
hadas de enceguecedores ojos
dignas de cualquier pleitesía
que no saben ver que su magia
poco a poco enciende la mía;
amores tendidos al sol
insolados de rutina y desprecio,
de caricias frías e insípidas
y olorosas a desespero,
de besos forzados por costumbre
briosos de dolor y destierro…
Algún día comprenderán
hermanos que muerte buscada
es simplemente un pacto,
otro pacto de amor benévolo
con todo lo que soñé
las pocas veces que pude,
y jamás logré por “a” o “be”…
08/01/2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario