va mi entusiasmo hoy día,
sin saber si el sepelio es el propio.
A veces es tan dulce el olor a agonía,
como cuando se aspira un jazmín,
como cuando se besa una boca,
como cuando se canta la trova,
la canción de la Melancolía.
Y otras veces, se ve el foso
que invita al descanso de tanta
gira inútil, de tanta llama opaca,
se ve en la inmensidad del abismo
un espacio apacible para dormir
como cuando se encuentra un lecho,
como cuando se tiende una cama,
como cuando se prepara una almohada
de hierbabuena y manzanilla para
invitar a alguien a que haga compañía.
Ojalá termine la marcha fúnebre.
Ojalá se detenga la homilía.
Ojalá se planten las palas amigas
que han de cavar el foso.
Como en una marcha fúnebre
va mi entusiasmo hoy día,
sin saber si el sepelio es el propio.
06/06/2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario