miércoles, 27 de junio de 2007

Tonada Melancólica

Clemencia podrían pedir mis párpados
ante las olas de recuerdo que se funde
entre tanta maraña de pensares mustios.
Piedad podrían pedir mis manos burdas,
descanso del frío corroedor de sueños,
descanso del frío que deambula vena adentro…

A veces entre tanta melancolía deseara
un rostro de paz recostado a mi pecho,
una simple diadema de ilusiones blancas,
un ocaso que no acabe hasta el final del beso…
A veces deseara una enredadera verde
sujetada al alma o al cuello como a un globo…

Pero debemos confesar nuestra impotencia.
Debemos asumir nuestra culpa humana.
¿Cuesta tanto acaso reconocer la magia?
Y pasan las horas, hijas desbocadas del Tiempo…
Y quedan las llamas y las cenizas rojas
de tanto amor y esperanza que apagó el viento…

Y se mira uno en los espejos con ojos tristes,
esperando rayos crueles o lanzas de unos ojos,
quizá una bala de esperanza viva de sus labios,
quizá un sueño en el cual creer un poco más,
quizá simplemente el deseo solemne del sueño
del que no se desea despertar ya nunca, jamás...

26/01/2006

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