Confieso sin apresurar lo que les digo,
sin mentir u ocultar los hechos,
confieso hermanos lo que he vivido,
y el contar de las horas en que he muerto…
para algunos soy oráculo y soporte,
en sus horas de amargura y desconsuelo,
viene a mí buscando mis locos consejos,
para sus problemas triviales y complejos…
Mas a mí no llega un hombro amigo,
que soporte mis pesares y sufrimientos,
o tal vez en un parque un compañero,
me atiende y se esfuma como el viento…
solamente sé que mi cama está vacía,
en esta noche de tristeza y amargura,
sólo sé que si me levando mañana,
confundiré sus penas con las mías…
sólo sé compañeros de alegrías,
que hoy no me visitará ninguno,
pese a esto lo que no atino,
es saber si será mi lecho o mi tumba,
lo que por la noche esté tendido…
31/10/2001
miércoles, 27 de junio de 2007
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