miércoles, 27 de junio de 2007

Salmo al Polvo

Polvo, hermano mío, hijo del pasado,
bienaventuranzas viene a ti el día de hoy,
por los que anhelan y remembran los que habitan en ti,
los que partieron en un mágico o tortuoso ayer.

Polvo, esencia que contiene todo,
desde los huesos y almas de niños,
hasta las carnes de bellas doncellas,
hasta los tesoros de extintas estirpes…

Polvo, ¡Oh tú, gran y venidera morada!,
tú vives con la vida de sabios mesías y torpes,
tú vives con la vida de realistas y trovadores,
tú vives, sí, tú vives, desde que existe el pasado.

Polvo, algún día este papel y este grafito,
y esta mano que sin fijarse te escriben,
formarán en ti una grisma, un granito,
y no se olvidarán de lo que escriben.

Polvo, hermano mío, hijo del pasado,
tú que todo lo tienes, tú que todo lo cubres,
guarda esta alma triste como todo,
todo lo que guardas en tus arcas fúnebres…

12/03/2001

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